Intimidad

Los Tipos de Infidelidad

By  | 

Los responsables del adulterio también sufren. No hay felicidad completa. De un lado, culpa y arrepentimiento, pánico a ser descubierto, tensión, indecisión y brotes de auto castigo. Por otra parte, goce mayúsculo, felicidad desbordante, atracción por lo clandestino y un enamoramiento que los transporta al más allá.

Por: Dra. Nancy Álvarez
Psicología Clínica con maestría y post grados en terapia familiar de pareja y sexual.
Miembro del Board Americano de Sexualidad.

Tanto los profesionales, como el pueblo en general, consideran que aunque haya adulterio, no es lo mismo una aventura aislada sin vínculo emocional, que una relación “seria” y estable. Sin embargo, es esta relación de amantes la que mayores estragos provoca.

Cuando cabe otro de manera estable, comienza la tragedia. No es lo mismo llamar al diablo que verle llegar.

¿Cuál es el impacto de la infidelidad? ¿Quién sufre más? ¿Cómo puede afectar a la pareja, a la familia y a la tercera persona?

La infidelidad es la principal causa de separación y violencia intrafamiliar. A nivel psicológico, muy pocos eventos estresantes generan tantas y tan variadas repercusiones negativas. Marido, mujer, hijos, amigos, familiares, amado y concubina; amada y galán, amante, querida, todos se ven afectados.

Cuando el que es víctima del engaño lo descubre, recorre toda la gama de las emociones negativas posibles: depresión, resentimiento, ira, hostilidad, ansiedad, estrés, decepción, venganza, envidia, asombro, negación, sorpresa, agresividad, incredulidad, sorpresa, aislamiento, frustración y baja autoestima.

La rabia y la impotencia son malas consejeras, de ahí la violencia intrafamiliar en estos casos. Ya lo afirma Walter Riso en su libro Jugando con fuego: “El juego de la infidelidad no es fácil de jugar. Las reglas son complejas y potencialmente nocivas. Y tal como lo demuestra la psicología clínica, cuando se sale de las manos no queda títere con cabeza”.

La infidelidad, aunque no se ve, se siente. Los responsables del adulterio también sufren. No hay felicidad completa. De un lado, culpa y arrepentimiento, pánico a ser descubierto, tensión, indecisión y brotes de auto castigo. Por otra parte, goce mayúsculo, felicidad desbordante, atracción por lo clandestino y un enamoramiento que los transporta al más allá.

Este “sube y baja” cotidiano entre el gusto y el disgusto, la alegría y la tristeza, los encuentros y las lejanías, los escapes y los regresos, más la presión que genera un conflicto en apariencia irresoluble, rápidamente va minando la estabilidad emocional del que engaña.

Recuerde, la confianza es fundamental para establecer cualquier vínculo saludable. No podemos tener una verdadera relación significativa sin un tono emocional seguro, confianza básica.  Construirla toma años y se pierde en un minuto.

UNA MUJER INFIEL

Hace unos años fui al cine a ver una película que se llamaba “Una mujer infiel” y escuchar a los que estaban a mi alrededor, sobre todo a los hombres, fue todo un evento. Así confirmé lo que desde hace mucho tiempo sabía. Es asombrosa la diferencia que existe en cómo nuestra sociedad juzga cuando un hombre o cuando es una mujer la infiel.

Podemos permitirnos el lujo de que la mayoría de los niños dominicanos nazcan en familias “cien pies” o “ensaladas”, o sea, de hombres que tienen varias mujeres y si eso no es infidelidad, que me lo expliquen como si yo tuviera cinco años; pero pobre de la mujer que sea infiel.

Hasta hace poco, la ley era muy injusta con ellas también. Gracias a las nuevas leyes, las cosas han ido cambiando. En Occidente al menos, ya el  adulterio no es un crimen. Además, el hombre que mata a una mujer adúltera es tratado por igual que la mujer que mata a un hombre adúltero, algo que parece justo pero que antes no era así. Un hombre tenía derechos que la mujer no tenía en ese campo, ahora estamos iguales, es el mismo hecho. ¿Por qué es diferente si es un hombre?

Con esto no estoy diciendo que estoy de acuerdo con la  infidelidad  femenina, la cual aumenta cada día. Realmente no estoy de acuerdo con la  infidelidad  porque causa daño a todos; a los hijos, al cónyuge engañado y hasta a quienes la disfrutan.

Tampoco juzgo a quienes son infieles, como lo hacían quienes me rodeaban en el cine, porque existen serias razones psicológicas que llevan a estos seres a actuar así. De hecho, todos podemos ser infieles y los motivos varían mucho.

LA INFIDELIDAD COMO SÍNTOMA

Ser adúltero puede ser el resultado de muchas causas profundas, como bien dice la sabiduría popular: el corazón tiene razones que la razón no entiende. Muchos seres humanos viven su sexualidad COMO UNA FORMA DE BUSCAR ACEPTACIÓN O AFECTO. LAS MAL LLAMADAS AVIONES, son una expresión clara de esto.

En mi país de origen, República Dominicana, se le dice avión a una mujer que tiene relaciones sexuales al poco tiempo de conocer un hombre. Le dicen así sarcásticamente, opinan que como los aviones ATERRIZAN EN CUALQUIER PARTE; pero a los hombres no les dicen así, ¿verdad?

Las heridas emocionales del pasado inciden grandemente en nosotros. Los modelos de pareja que hemos vivido en nuestros hogares tienden a ser reciclados con sus defectos y sus puntos de insatisfacción, generando como siempre digo “un espacio vacío en el vínculo de la pareja, listo para ser llenado por el adulterio”.

Es indudable que no es lo mismo una  infidelidad  fortuita, de sólo una noche, que una pareja fija y por mucho tiempo, además de la esposa u esposo. Esto nos hace entender más claramente lo que denomina Muldworf como las “formas clínicas del  adulterio”, son estas: La relación sexual pasajera, La aventurera, La liason (relación extra matrimonial duradera).

Considera él que adulterio es “toda relación sexual extra conyugal”, ya sea por una noche o con una prostituta.  Aunque legalmente no sea considerado desde el punto de vista psicológico, afectivo y moral, eso es  adulterio.

¿Pero, realmente cuál es el significado de una relación sexual pasajera, por qué ocurre?

A veces es sólo la satisfacción de una necesidad, personas que han estado sometidas a una gran abstinencia sexual. Otras veces es un “no dejar pasar la oportunidad”, sobre todo en individuos que tienen que demostrarse su virilidad constantemente.

Las fiestas, las vacaciones, el trabajar juntos, propician esta clase de satisfacción sexual.  También ciertas profesiones donde hay que viajar mucho.  Aunque yo creo que la fiebre no está en las sábanas, son algunos hombres y mujeres quienes estarán expuestos, quienes “harán” la ocasión.

Esta película fue excelente, la disfruté mucho y la reacción de los que estaban sentados cerca de mí y sus comentarios me hicieron querer gritarles: ¡piensen, lean y sobre todo, NO JUZGUEN!

Refeencia: El adulterio. Muldworf, Bernard. Editorial Guadarrama. Madrid. 1972. 288 p. Traducción, María Eugenia Suárez.