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Cuando se perdona, pero no se olvida.

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CUANDO SE PERDONA, PERO NO SE OLVIDA

Perdonar es abrir una válvula de escape para permitir la salida del veneno acumulado por el rencor y el resentimiento. Cuando una persona perdona, no está ayudando a quien la ofendió, se está ayudando a sí misma, porque se está deshaciendo de los sentimientos negativos y está recuperando el equilibrio y la paz interior.

La discusión había llegado a su momento más álgido y el volumen de las voces se había elevado a tal grado que solamente se escuchaban gritos incoherentes que denotaban enojo y todo tipo de emociones negativas. De repente, se hizo un silencio absoluto, como si la energía de los dos se hubiera Fue entonces cuando la voz de Miriam sonó mientras sus ojos se fijaban como espadas frente a los ojos de su esposo.

– Quiero decirte -dijo Miriam-, que no solamente estoy enojada por lo que acaba de pasar, hay muchas cosas que me molestan y me tienen harta.

-No sé de qué me estás hablando -respondió él.

-Ya ves, lo peor es que la riegas y luego ni siquiera te acuerdas.

-¡Espérame! -dijo él- ¿a qué te refieres?

-¿Ya se te olvidó el papelito que hiciste cuando te pusiste muy grosero en casa de mis

-¡Óyeme!, pero eso fue el año pasado…

-¡Espérame que todavía no acabo! Y el día que quedamos en ir a cenar, y claro… se te

-¡Hey! ¡Cálmate!, ¿qué te pasa? De todo eso ya habíamos hablado y en su momento

discutimos. Eso ya pasó, ¿por qué lo vuelves a sacar?

-Pues por una razón muy sencilla… porque aunque ya te perdoné, ni creas que lo he olvidado.

Cuando se perdona y no se olvida

Hay muchas personas, hombres y mujeres, que tienden a actuar como Miriam. En un apartado de su mente han colocado un cajón, en el cual, guardan con doble llave las experiencias negativas, los desengaños y los momentos difíciles o dolorosos que han vivido, y en el momento oportuno ¡zas!, abren el cajón y sacan de él lo necesario para poner en evidencia su condición de víctimas y los argumentos para chantajear a la pareja. Mantener archivadas las experiencias negativas, conservar las cuentas pendientes con el ser amado, pone en evidencia la existencia de rencor y resentimiento, sentimientos que envenenan cualquier relación humana.

Cuando se guardan resentimientos, cuando se perdona, pero no se olvida, la relación se envenena y las personas entran en un juego interminable de cobrarse cuentas pendientes, que como resultado, hace infelices a todos los involucrados: al que no olvida, porque el simple hecho de estar recordando las cosas negativas le amarga la vida y le impide la felicidad; y, al que se le están echando en cara las cuentas pendientes, porque se siente agredido y manipulado cada vez que le presenten una factura de cobro.

Un elemento importante para lograr la felicidad es el saber perdonar. Perdonar es abrir una válvula de escape para permitir la salida del veneno acumulado por el rencor y el resentimiento. Cuando una persona perdona, no está ayudando a quien la ofendió, se está ayudando a sí misma, porque se está deshaciendo de los sentimientos negativos y está recuperando el equilibrio y la paz interior.

Hay dificultades y malos entendidos, incluso problemas graves de relación, pero si no se perdona, si se guarda rencor, la relación se va a corroer y la infelicidad de ambos va a ser la principal consecuencia.  El perdón no es cuestión de razón. El perdón, en muchas ocasiones, aparece como algo ilógico, hasta cierto punto irracional, pero lograr perdonar y liberarse del rencor tiene su lógica y su metodología.

¿Cómo evitar el círculo vicioso?

Para evitar que esa cadena de resentimientos, Para poder llegar al perdón cuando se ha sufrido una ofensa, es conveniente tomar en consideración los siguientes puntos:

  • Aceptar el dolor: Tratar de aparentar que “al cabo ni me importa”, es echarle tierra al asunto, pero debajo de esa tierra queda el resentimiento. Solamente reconociendo y aceptado el dolor se puede trabajar para eliminarlo de raíz.
  • Evitar la competencia: En ocasiones se toma la actitud de “si el otro me hizo, yo le hago…” No se trata de ver a quién le va peor, pues esa es una actitud de: “yo pierdo y tú también”, que resulta autodestructiva. Valorar la ganancia, no la pérdida. Perdonar implica recuperar la paz interior, el equilibrio emocional. Al perdonar, la más beneficiada es la persona que otorga el perdón porque se deshace de los sentimientos negativos.
  • Buscar soluciones, no al culpable: Lo importante al perdonar es encontrar la manera de restablecer la relación y mejorarla, en vez de identificar quién tiene la culpa de que las Evitar poner condiciones: Cuando se ponen condiciones, se corre el riesgo de caer en el chantaje. “Te perdono si tú haces esto o aquello”. “Cuando vea que cambiaste, entonces te perdonaré”. Estos planteamientos implican una compensación o una especie de desquite y mantienen vivas las actitudes negativas.
  • Regalar en vez de cobrar: El perdón es un regalo, no es una factura que más tarde se va a cobrar. Perdonar implica decirle al otro: “te perdono, sin pedir nada a cambio”. Si se pide algo a cambio, si se cobra, ya no hay perdón, hay transacción. El perdón es como el amor, simplemente se da como un regalo, sin condiciones. Cuando se toman actitudes de desquite, cuando se guardan cuentas pendientes, cuando se entra en un juego de toma y saca, se está cultivando la infelicidad.

¿Por qué estar luchando contra nuestra propia felicidad? El perdón generoso, desinteresado, es una excelente inversión… ¡Se está invirtiendo en la propia felicidad!

Jorge Zuloaga/Articulosgratis.com