Intimidad

LA IMPOTENCIA SEXUAL NO ES UNA ENFERMEDAD

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“la depresión, los problemas con la pareja, el estrés, problemas laborales, familiares o sociales pueden afectar el acto sexual”

 

Por: Dr. Roberto Carlos López

Medicina Bioenergética y Tratamiento de Dolor.

www.medicina-bioenergetica.com

 

 

Al hablar de Impotencia Sexual, nos referimos a una Disfunsión Erectil (DE), que es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.  Esto es común que ocurra alguna vez en la vida (hasta un 50% de todos los hombres), siendo este problema ocasional… digamos que normal. Pero para que se considere que existe una Disfunsión Erectil, este problema debe presentarse por lo menos en un 25% de los casos.

 

Para estar un poco más tranquilos, les presento algunas estadísticas sobre el tema: En un estudio realizado en Massachussets, se informa de la presencia de Disfunsión Erectil  entre un 44% y 52% de los hombres de 40 a 70 años.  Pero hay más: en un estudio en España, se ha visto que el 12% de los hombres de 25 a 70 años presentan disfunción eréctil! Increible, pero cierto.

 

Antes de usar este término “Disfunsión Erectil”, se le llamaba Impotencia Sexual. En cualquier caso, esto constituye un problema, y no una enfermedad.  No obstante, se vive en silencio y con sentimientos de vergüenza que impiden a quienes padecen esta disfunción, hablar de ello con el médico o con su pareja.  Son pocos quienes lo afrontan y buscan solución: menos de una cuarta parte de quienes sufren DE se ponen en tratamiento, ¿y el resto? Nos dedicamos a escribir estos artículos.

 

CAUSAS

 

El incremento de las estadísticas de la Disfunsión Erectil (DE) ha aumentado considerablemente en los últimos 30 años, probablemente por la caída general del machismo, versus la creciente tendencia a la igualdad de género, lo que implica que la DE  sea menos tabú y más motivo de consulta urológica.

Se tiende a considerar la Disfunción Eréctil como un problema derivado de los años, provocada por el envejecimiento… ¡error! La sexualidad puede seguirse ejerciendo por personas de mucha edad que disfrutan de su sexualidad y la de su pareja.

Y las causas son numerosas, pero en general el 80% es por causa orgánica y el 20% por causa psicológica:

 

  • Causas psicológicas: el pene no tiene ninguna alteración física, pero problemas psicológicos como la ansiedad (provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer); la depresión, los problemas con la pareja, el estrés, problemas laborales, familiares o sociales pueden afectar el acto sexual.

 

  • Causas orgánicas: están las enfermedades crónicas como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial o la hipercolesterolemia; las causas neurológicas, las hormonales, las vasculares y el consumo de fármacos específicos. Otra causa es el abuso de drogas, las más comunes, el cigarrillo y el alcohol.

 

 

Una clave es: si el paciente presenta erecciones involuntarias durante el sueño (en especial durante la madrugada), difícilmente tendrá una causa orgánica de DE, sino más bien es una causa psicológica.

 

En la disfunción situacional de la erección (que sólo se presenta en algunas situaciones determinadas), se puede obtener la misma con la masturbación, pero no con su pareja o perder la erección cuando va a intentar la penetración. Estas suelen deberse a causas psicológicas. Las personas con este tipo de disfunciones no disfrutan de la relación sexual, se preocupan mucho por el disfrute de su compañera, vigilan excesivamente su desempeño sexual o su rendimiento, asustados por si no consiguen la erección adecuada. Todo esto generalmente bloquea la erección.

 

EL TRATAMIENTO

 

Después de que el Urólogo ha diagnosticado la Disfunción Eréctil, y determinado la causa y el grado de ésta, se dispondrá al tratamiento adecuado, el cual debe ir del menos al más invasivo. Primero, el abandono de drogas; segundo, psicoterapia y modificación de comportamientos; luego, fármacos o aparatos de vacío; y, por último, cirugía.

 

  • Terapia psicosexual: es recomendable en hombres menores de 40 años, ya que en estos casos la causa de la enfermedad suele ser mental.
  • Tratamiento farmacológico: Su médico le recetará el medicamento que aumentará el flujo sanguíneo en el pene en presencia de estimulación sexual.
  • Dispositivo de vacío: genera una presión negativa que atrae la sangre venosa al pene, se mantiene la erección mediante una banda externa en la base del pene. Aceptado mejor en personas mayores con pareja estable.
  • Cirugía: la prótesis. Puede ser una solución en los pacientes que han fracasado las medidas anteriores. Es un procedimiento invasivo, irreversible y con complicaciones como perforación del glande, infecciones y fallos mecánicos.

 

Existen también terapias alternativas, que han tomado gran auge en E.U. (Uno de cada tres estadounidenses se tratan con algún tipo de medicina natural o alternativa,  y este número sigue creciendo), también en Europa y América Latina. Estas terapias incluyen:

 

  • Terapias Florales o Flores de Bach. Encaminadas a restablecer el balance psicológico del paciente sin los efectos secundarios de una droga o fármaco.
  • Homotoxicología. Método alemán que combina la Homeopatía con la Medicina Tradicional, para crear medicamentos modernos, sin efectos secundarios, actuando sobre las etapas químicas, físicas y energéticas de este problema.
  • Reiki. Método japonés de curación energética. Especialmente en los casos de Disfunsión Erectil por causa psicológica.
  • Terapia celular. Terapia revolucionaria de implantes celulares. Se debe usar cuando existen factores físicos que afectan el desempeño sexual, y tiene un buen resultado cuando se utilizar junto a una terapia psicológica.

 

EL PAPEL DEL HOMBRE Y DE LA MUJER…

 

El papel del hombre: en lugar de caer en el desánimo, el paciente debe tomar medidas de carácter personal para contribuir a superar esta condición:

 

  • Prepararse psicológicamente y mentalizarse de que a partir de aquel momento dejará de ser impotente.
  • Dialogar con su pareja sobre los problemas emocionales.
  • Mantenerse en buenas condiciones físicas y en un peso normal.
  • Asegurarse de que la impotencia no es consecuencia de una enfermedad.
  • No ingerir alcohol ni consumir tabaco, pastillas para dormir o tranquilizantes.
  • Intentar el coito aunque el pene no esté erecto (el coito es el estimulante sexual más poderoso). Se puede apretar la base del pene para mantener erección e intentar el coito.
  • Hacer una prueba con algún dispositivo mecánico estimulante.
  • Consultar siempre con especialistas.

 

El papel de la mujer: La mujer cuya pareja sufra de DE también puede colaborar en el proceso de superación:

 

  • Realizar masajes y contactos suaves en los genitales de su compañero, que ayuden al hombre a conseguir una estimulación suficiente.
  • Calificar positivamente el comportamiento sexual del hombre si logra la penetración, aunque sea breve, para aumentar su autoestima.
  • El juego previo apasionado provoca casi siempre una respuesta eréctil.

 

Las opiniones expresadas en este artículo no han sido evaluadas por la FDA. Bajo ninguna circunstancia, este artículo o los productos mencionados en él, diagnostican, tratan, curan o previenen enfermedades.