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Just Saying – Dejados Atrás

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Tenía el tiempo demasiado justo para llegar a la parada del autobús. Iba corriendo a paso doble para no sofocarme y en la distancia, vi a uno de mis compañeros de autobús corriendo también. Es una de esas personas que coinciden conmigo cada día que tomo el autobús. Cuando casi lo alcancé, giramos a la derecha y vi a otro de mis compañeros, pero caminando. El joven llegó hasta donde llegó ella y dejó de correr. Unos segundos después, los alcancé y paré de correr. Vi el reloj y la realidad es que caminar era un riesgo, así que tuve una lucha porque no soy la persona que deja a los demás detrás; entonces les dije: “Corramos porque falta poco tiempo y nos resta un bloque y medio por caminar”. Hay una gran enseñanza para mí en esta historia. Si ya alcanzaste a alguien que por cualquier razón vaya delante de ti en una carrera en común, no te detengas con él. Baja la velocidad y vive la tensión entre detenerte para esperar, o reducir tu paso para motivar y empujar.

Se oye muy bonito que alguien se detuvo para esperar a alguien, pero la realidad es que detenerse no es justo para ninguno de los dos. Detenerte representa dejar de alcanzar tus metas por alguien con metas propias.

Detenerte representa motivar en el rezagado la holgazanería y, aun cuando alguien está indispuesto a correr por razones que no tienen que ver con su deseo o impulso, será de más ayuda ver a un compañero reducir su velocidad para motivarme a seguir, que ver a un amigo detenerse para acompañarme. Cárgalo por un tiempo. Sé su sostén, pero no lo dejes igual. Esta vida es una carrera muy diferente a lo que hemos sido enseñados porque el punto de ella no es llegar a la meta, sino caminar bien. Y es que la meta está garantizada para los que caminan bien y no necesariamente para los que llegan primero. Jesús dijo: “Yo Soy el Camino…” (Juan 14:6 – TLA), Jesús no dijo: “soy la meta…” o “soy el destino”.

Jesús nos garantiza la meta si lo convertimos a Él en nuestro camino, verdad y vida. Hay más de un caminante a tu alrededor que está rezagado. Quizás por holgazanería o por un vicio, pero puede que sea por un trauma o por una mala educación. El punto es que somos todos caminantes y no es nuestra posición juzgar “como caminan” o “con quien caminan”. El asunto es caminar junto a ellos. Empujarlos para que comiencen la travesía de sus vidas mientras convierte a Jesús en su camino. Muchos permitimos que el prejuicio y el juicio nos haga rebasar caminantes cuando nuestro papel es mirar alrededor porque el punto de esta carrera no es que yo LLEGUE, sino que la mayoría LLEGUEMOS. Renuncia a la fe individualista que sólo lleva al juicio y la comparación. Abraza al caminante que se hizo camino por y para nosotros, con el propósito de salvarnos y llevarnos a una eternidad que inicia aquí y ahora, no cuando muramos. Abraza el camino de la cruz, de entrega, de sacrificio, de manos extendidas, de abrazos, de corazón emblanquecido con la sangre de Jesús. Dejemos el “evangelio” de los dejados atrás y vivamos el Evangelio (buenas noticias) de los perdidos encontrados.

Dejemos ya de querer que Jesús regrese para que nos lleve a nosotros. Vivamos de manera tal que cuando Jesús regrese se lleve a la mayoría. Deja de ir a la Iglesia, conviértete en LA IGLESIA.JUST SAYING!!!
En Jesús,
David Pimentel
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“Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios” (Salmos 46:10a)