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El fracaso no es una opción

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“Debes aspirar a un ideal. Algo que te levante cada mañana para seguir hacia adelante”
Por: Dr. Ricardo A. Novoa Arciniegas

A veces cedemos y reducimos nuestra capacidad de visionar, para no desilusionarnos, si no alcanzamos nuestros sueños. Este temor a la decepción proviene de experiencias que vemos como “fracasos”. Pensamos que vivimos mejor si aspiramos a menos y lo alcanzamos, que si aspiramos a más, y no lo logramos.

Que se te haya pasado el tiempo de realizar el sueño de una manera, no significa que no hay otra forma de alcanzarlo. A los 65 años no puedes soñar con convertirte en jugador de grandes ligas, pero puedes soñar con ser dueño de un equipo de grandes ligas. Mucha gente se frustra porque confunden su sueño, con el instrumento para alcanzarlo, y piensan que, porque no han alcanzado un instrumento, han fracasado.

Tener una casa no es un sueño, es una meta. Nunca se ha tratado de una casa, sino de lo que la casa te va a proveer. Se trata de una herencia para tus hijos, de un lugar donde formar una familia; pero, si no has obtenido la casa todavía, el sueño de la familia tiene que seguir, con casa, o sin casa.

Hay gente que, porque no han obtenido un instrumento de su sueño, se sienten fracasados. Pero, por otro lado, hay mucha gente deprimida, que ha obtenido el instrumento, y se sienten también fracasados. Lo que pasa es que, mantener un instrumento después de alcanzarlo, requiere de un sueño más grande.

Pedir ofrendas para construir un templo es fácil, porque los feligreses ven el progreso de la construcción. Mantener el edificio, después de completado, requiere tener un sueño más grande, requiere entender por qué se hizo el edificio, requiere visualizar la razón del instrumento. De otra manera no se puede sostener correctamente el instrumento y nos apegamos a algo que nunca fue el propósito final. El propósito final de un templo es que la gente pueda ir y ser transformadas por el poder de Dios. Es un lugar donde se puede ofrecer palabra. El templo es un instrumento, que requiere que se mantenga el sueño vivo para poder sostenerlo.

Quizás todavía no tienes la casa o el carro que quieres, pero no has fracasado. La verdad por la cual tú vives, es más poderosa que aquellas cosas materiales que puedes tener.

Debes aspirar a un ideal. Algo que te levante cada mañana para seguir hacia adelante, hasta alcanzar todo lo que Dios te ha prometido. Y, al final de tu historia, verás que el fracaso no era una opción. Dios te dará la victoria que te ha prometido.

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